
Tras la devastadora emboscada que deja a Krilin y al Maestro Roshi sin vida, una oscuridad absoluta consume el corazón de Goku. La inocencia del joven guerrero se quiebra al encontrar los cuerpos de sus seres queridos, desatando un dolor tan profundo que se transforma en una ira incontrolable. Por primera vez, las lágrimas de tristeza dan paso a un rugido de furia pura que estremece la tierra bajo sus pies.
Piccolo Daimaku, confiado en su poder absoluto, subestima la magnitud de la transformación emocional de su enemigo. Sin embargo, la rabia de Goku no es solo ruido; es el catalizador que desbloquea un potencial latente. Con el bastón sagrado Nyoibo en mano, el muchacho abandona toda estrategia defensiva para lanzar un ataque frontal, cegado únicamente por el deseo de venganza inmediata contra el demonio que arrebató la paz del mundo.
La batalla alcanza un punto crítico donde la técnica pasa a segundo plano frente a la fuerza bruta impulsada por el odio. Cada golpe de Goku lleva el peso de la pérdida, sorprendiendo incluso al temible rey demonio. Este enfrentamiento marca un antes y un después en la historia, demostrando que el amor perdido puede convertirse en el arma más letal cuando la desesperación toma el control total del luchador.
¿Crees que esta fue la primera vez que vimos el verdadero poder del Super Saiyajin aunque no se llamara así aún? Déjanos tu opinión en los comentarios.
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