
En este crucial episodio, la tensión alcanza su punto máximo cuando Goku y sus aliados se enfrentan a la inminente amenaza de Piccolo Daimaku. Tras una batalla desesperada, el joven héroe logra derrotar al rey demonio, pero la victoria trae consigo un misterio aún mayor. El cielo se oscurece y una presencia divina desciende sobre la Tierra, marcando el inicio de una nueva era para el mundo de las artes marciales.
Finalmente hace su aparición Kami-sama, el guardián celestial y creador de las esferas del dragón. Su llegada revela una verdad sorprendente: él y Piccolo fueron originalmente un solo ser, dividido en dos entidades opuestas para equilibrar el bien y el mal. Esta revelación cambia por completo la comprensión que tenían los personajes sobre el origen del poder destructivo que acababan de presenciar.
El Dios de la Tierra ofrece a Goku una oportunidad única para restaurar el orden. Mediante un ritual sagrado, promete revivir a todos aquellos que perecieron a manos del demonio, incluyendo a queridos amigos como Krillin y el Maestro Roshi. Sin embargo, esta resurrección conlleva una condición estricta que pondrá a prueba el corazón puro del protagonista.
La historia da un giro trascendental al conectar el destino de los guerreros Z con la jerarquía cósmica. ¿Crees que fue justo separar a Kami-sama de su otra mitad? Déjanos tu opinión en los comentarios.
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