
La tensión alcanza su punto máximo cuando Goku, transformado en Super Saiyan 4, se enfrenta al poderoso Baby Vegeta en una batalla despiadada por el destino de la Tierra. A pesar de mostrar una fuerza increíble y lograr herir a su enemigo, el guerrero z se ve superado por la astucia y la energía maligna acumulada por el parásito tsufur. Baby, habiendo absorbido la esencia de muchos luchadores, demuestra ser un oponente implacable que no duda en usar trucos sucios para ganar.
En un giro devastador, Goku es golpeado con un ataque traicionero mientras intentaba proteger a sus aliados. La derrota parece inevitable cuando el héroe es arrojado fuera del ring o incapacitado severamente, marcando su eliminación temporal del combate directo. Este momento crítico deja a la Tierra sin su mayor defensor en el momento más oscuro, sembrando el pánico entre los residentes del planeta que observan impotentes cómo su esperanza cae ante la tiranía de Baby.
Sin embargo, esta caída no significa el fin. La determinación de Goku permanece intacta incluso en la derrota, preparando el escenario para una recuperación épica y una transformación aún mayor. Los demás guerreros deben mantener la resistencia mientras el saiyan busca la manera de contraatacar desde las sombras. ¿Crees que este fue el momento más triste de toda la saga o había otra forma de vencer? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios!
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