
En las profundidades del Más Allá, el Supremo Kaio-Sama enfrenta una realidad devastadora tras la muerte de Goku. El guerrero Saiyan ha decidido no ser revivido, dejando a los dioses y aliados en un estado de profunda desesperanza. Mientras tanto, en la Tierra, la situación se torna crítica pues Majin Boo continúa su rampa destructiva sin oposición efectiva.
La angustia del Kaio-Sama es palpable al comprender que la única esperanza restante reside en la frágil unión de los supervivientes terrestres. Observa impotente cómo el poder del monstruo rosa parece imparable, amenazando con extinguir toda vida en el planeta. Su lamento no es solo por la pérdida de Goku, sino por el futuro incierto que aguarda a Vegeta, Gohan y los demás luchadores Z.
Este capítulo destaca la vulnerabilidad de los seres divinos ante una fuerza tan caótica como la de Boo. La narrativa se centra en el peso emocional de haber perdido al protector principal justo cuando más se le necesitaba. La tristeza invade el reino de los muertos, mientras en la Tierra la batalla por la supervivencia alcanza su punto más álgido y sombrío.
La historia nos recuerda que incluso los dioses pueden sentir miedo ante la oscuridad absoluta. ¿Crees que hubo alguna otra estrategia que Goku pudo haber tomado antes de quedarse en el otro mundo? ¡Déjanos tu opinión en los comentarios!
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